Lo que esconden los mareos ocasionales

Sufrir mareos ocasionales no tiene por qué significar que padezcamos una enfermedad importante, aunque si se repiten con frecuencia hay que consultar con el médico. El término mareo abarca gran variedad de situaciones que, en ocasiones, nada tienen en común entre ellas. Por fortuna, no suelen deberse a causas importantes y, además, suelen mejorar por sí solos sin necesidad de tratarlos.

Los mareos aparecen cuando al cerebro no le llega sangre suficiente, lo que puede responder a múltiples razones. La sensación es siempre parecida: debilidad, percepción irreal de las cosas e imposibilidad para coordinar o actuar de forma coherente y rápida junto con inestabilidad y “embotamiento” de cabeza. Aunque hay trastornos graves que pueden provocar mareos, como los infartes y la epilepsia, lo habitual es que sea por causas de fácil remedio.

Un mareo puede también significar que algo falla en tu organismo aquí describimos algunas posibles causas:

Problemas con tu tensión arterial

Las disminuciones repentinas de la tensión arterial son una de las causas más frecuentes de los mareos puede que lo notes al cambiar rápidamente de posición (tras estar sentada o tumbada durante bastante rato, por ejemplo) hay que aprender a realizar estas variaciones de forma lenta y progresiva.  Si estás tumbada, lo ideal es agarrarse a algo para poder incorporarse de forma lenta. Quédate sentada durante unos minutos antes de ponerte en pie y caminar, lo que facilita al organismo adaptarse a la nueva situación.

Cuando la causa es una bajada de azúcar

Si los mareos aparecen cuando llevamos mucho tiempo sin comer o durante una época en la que no nos estamos alimentando correctamente pueden deberse a una hipoglucemia, lo que comúnmente se conoce como “bajadas de azúcar”. El mareo suele ir acompañado de debilidad, nerviosismo, sudoración y fatiga, y la solución inmediata en estos casos es tomar lo antes posible alimentos que sean ricos en carbohidratos.

La mañana es uno de los momentos del día en que se producen con mayor frecuencia estos mareos.  ¿La razón? Haberse saltado la cena o no haber incluido una ración de hidratos de carbono en ella, o simplemente no haber desayunado antes de comenzar la jornada.

Para evitar las hipoglucemias la alimentación debe ser equilibrada, ingiriendo la suficiente cantidad de hidratos de carbono de absorción lenta (incluidos en frutas, cereales, legumbres y patatas) y realizando las 5 o 6 comidas recomendadas diariamente. Esto es fundamental para que los niveles de glucosa en sangre permanezcan constantes.

Estar mucho tiempo al sol puede marearte

En situaciones en las que aumenta la temperatura corporal considerablemente, como en las exposiciones solares prolongadas, también pueden aparecer mareos. Puede ser grave cuando se acompaña de un incremento de la temperatura corporal, debilidad muscular, sudoración excesiva y sed extrema, entre otros síntomas. Es lo que se denomina golpe de calor y se debe a una pérdida excesiva de agua y sales minerales que provocan un estado de deshidratación corporal, algo que también puede ocurrir en otras ocasiones como en las gastroenteritis importantes. Ten en cuenta que el golpe de calor requiere de asistencia médica urgente.

Medidas contra el mareo

Para evitar el mareo te dejamos algunos de recomendamos que sigas alguno de los siguientes consejos:

Algunas medidas que puedes tomar para reducir el riesgo de marearse, además de cambiar despacio de posición, son evitar posturas mantenidas de pie durante mucho tiempo, utilizar medias de compresión para favorecer una buena circulación en las piernas y aumentar la ingesta de agua. Además de mareo, las bajadas tensionales pueden provocar visión borrosa, confusión, debilidad y somnolencia.

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