Controla, por fin tu presión arterial

El 40% de la población mundial de más de 35 años tiene la tensión arterial alta y la mayoría no lo sabe. Al llegar a los 65, hasta el 70% de las personas sufre hipertensión. Pero en ambos casos se puede llegar a tomar el control.

Cuando abres el grifo de la ducha puedes identificar fácilmente si el agua sale con más o menos presión. Por tus venas y tus arterias también circula la sangre con más o menos “fuerza”. En la arteria aorta la presión es máxima y en las venas esta es mínima. Esta diferencia es necesaria porque es la que permite que la sangre circule. Pero cuando la presión es demasiado elevada, la sangre “golpea” las arterias con mucha fuerza y eso, que puede parecer poco peligroso, en realidad es muy perjudicial. Por eso en las revisiones médicas siempre te miden la presión para comprobar cuáles son tus valores.

Identifica tu tipo de presión

La presión “alta” o sistólica mide la máxima presión de la sangre en las arterias. Se considera hipertensión cuando está a 140 mm Hg o más, aunque hay muchos médicos que  aconsejan que no suba por encima de los 130 mm Hg.

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La “baja” o diastólica valora la presión de la sangre cuando el corazón descansa, es decir, entre un latido y el siguiente. Se considera hipertensión a partir de 90 mm Hg, si bien hay expertos que establecen el baremo en 85 mm Hg.

¿Por qué puede ir empeorando con el tiempo?

  • Se ha demostrado que la presión arterial sistólica o “alta” se eleva progresivamente por la edad (las arterias se van endureciendo de forma natural) y por ello a los 65 años el número de personas con hipertensión se dispara.
  • También tienen que ver factores genéticos (existen 29 zonas del ADN que interfieren en el riesgo de padecer hipertensión). Sin embargo, estos solo influyen en la tendencia a padecerla pero no determinan que la vayas a sufrir.
  • Son los hábitos de vida los que hacen que esta presión se eleve en mayor o menor medida a lo largo de la vida porque inciden sobre las hormonas, las sustancias que circulan por la sangre, la actividad del corazón.

Así afecta este problema a tu salud si lo pasas por alto

A pesar de que podría parecer que la presión elevada y constante de la sangre contra las paredes arteriales es inofensiva, en realidad tiene muchos peligros a largo plazo. Por ello, los médicos insisten tanto en la necesidad de controlar tus valores.

Más riesgo coronario

Al recorrer la sangre por tus venas a gran velocidad esta choca contra tus arterias luego las debilita y endurece gradualmente pero también hace que el corazón tenga que trabajar más, lo que puede hacer que se fatigue. El continuo trabajo del corazón al tener que trabajar de más es un factor pata padecer insuficiencia coronaria, angina de pecho o puede llegar hasta convertirse en arritmias además la agresión sobre las arterias aumenta el riesgo de trombosis, infarto, aneurismas, etc.

Afecta a la mente

Una investigación reciente de la Universidad Sapiencia de Roma (Italia) afirma que la presión arterial elevada puede acabar dañando las vías nerviosas que hacen de conectores en algunas áreas del cerebro. En concreto, los daños en las personas exploradas afectaban al funcionamiento ejecutivo, la regulación emocional y las involucradas en la tarea de atención.

Debilita el riñón

Tiene que trabajar más para depurar la sangre que llega a un ritmo rápido, y los vasos que pasan por él también se vuelven más rígidos. Eso hace que su función se vea afectada lo que, a la larga, puede derivar en una insuficiencia renal crónica.

Puede dañar la vista

La hipertensión mantenida puede hacer que las venas que riegan la retina se estrechen, lo que con el tiempo puede producir pequeñas hemorragias en el ojo (es lo que se denomina retinopatía hipertensiva).

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